La importancia de la divulgación
Jesus Alejandro Romero Castillo
Miguel Gonzalez Pascual
La divulgación es a la política lo que
los informes financieros son a los negocios. El conocimiento de las cifras, en
negocios y en política, debe ser razonablemente exacto para que puedan ser
controladas, reducidas o modificadas. Desgraciadamente, en las finanzas
políticas, se suele apelar más a los costos estimados de las campañas que a los
números exactos, especialmente en los países en desarrollo, donde mucho de lo
que se discute es altamente especulativo, anecdótico o si no carente de datos
concretos.
La divulgación cumple con dos funciones
muy importantes: contabilidad y rendición de cuentas, lo que sirve tanto a las
medidas preventivas como a las herramientas de control para combatir la
corrupción política. La función contable permite la confección de informes por
ítems de los fondos recibidos y gastados por los partidos políticos y
candidatos. La función de rendición de cuentas es la presentación de esos
informes al público de manera que los votantes puedan realizar elecciones más
informadas de sus partidos y candidatos. Hay cuatro beneficios fundamentales en
el proceso de difusión:
La capacidad de “seguir el dinero”. La
divulgación es la piedra de toque de toda regulación de las campañas y los
partidos políticos. Sin ella no hay manera de seguir el rastro –y por lo tanto
aplicar– límites, vetos y prohibiciones. La posibilidad de “seguir el dinero”,
o construir un “camino auditado”, es la primera defensa contra las
irregularidades del sistema y pueden tener un impacto en la democracia y el
gobierno.
La divulgación como medida preventiva.
La divulgación sirve para controlar y revelar información que puede ayudar a
cerrar las fáciles puertas entre negocios y política y evitar conflictos de
intereses. Provee a los grupos de vigilancia y a los medios de análisis
informados del financiamiento político y genera votantes mejor preparados. A
través de ejercicios de “nombrar y acusar”, sirve también para poner sobre
aviso a funcionarios electos o de planta de que deben actuar en función del
interés público y no de los beneficios privados.
Esto no necesariamente la hace más
efectiva como medida de control que los límites, vetos y prohibiciones sobre el
dinero en la política, pero es una reforma que permite conseguir apoyo legislativo
con más facilidad. Esto se comprueba en la cantidad de países que han aprobado
leyes de divulgación de las cuentas como un método indirecto de combatir el mal
uso del dinero en la política.
La divulgación de las cuentas empieza
en un nivel “ético” o personal (abriendo al escrutinio las posesiones y deudas
de un funcionario electo) pero puede extenderse a niveles partidarios e
institucionales. La existencia de leyes de divulgación de cuentas brinda un
útil índice de la disposición del país para adoptar otras formas de divulgación
del financiamiento político.
La divulgación crea confianza en el
proceso democrático. En una democracia, el principio subyacente a la
divulgación es que cuanto más transparentes y abiertas son las finanzas de una
nación, más confiarán los ciudadanos en su gobierno. Los métodos ocultos y
secretos de financiar el proceso electoral generan escepticismo y cinismo
frente a la política democrática.
Dos escuelas de pensamiento con
diferentes lecturas de la importancia de la divulgación son dignas de mención.
Una considera una equivalencia moral entre el “secreto del sufragio” y el
“secreto de una donación”, una posición adoptada en Suecia y también practicada
en Finlandia y Suiza, donde no existen exigencias de divulgación. La otra escuela
está preocupada por el hostigamiento que pueden sufrir los aportantes políticos
cuando descubren que han apoyado al partido o candidato “equivocado”, como
ocurrió recientemente en Ucrania y Egipto. Sin embargo, a medida que las
democracias maduran, estos incidentes decrecen y la transparencia se establece
con más facilidad. Codificar la transparencia en una ley es un primer paso
crucial.
